FLORIDA. — Un cohete New Glenn de Blue Origin, empresa aeroespacial fundada por Jeff Bezos, explotó durante una prueba realizada en su plataforma de lanzamiento en Florida, provocando una enorme bola de fuego visible desde varios kilómetros y severos daños en el Complejo de Lanzamiento 36 de la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral.
El incidente ocurrió alrededor de las 9:00 de la noche, hora local, mientras el vehículo se encontraba en una prueba previa a su próxima misión.
De acuerdo con las informaciones disponibles, los siete motores BE-4 de la primera etapa comenzaron a encenderse cuando se produjo una falla en la base del cohete.
La primera etapa, de unos 57 metros de altura, quedó envuelta en llamas, mientras la segunda etapa, de aproximadamente 26 metros, comenzó a inclinarse cuando la estructura inferior colapsaba.
Momentos después, la carga de metano y oxígeno líquido detonó, generando una explosión que destruyó por completo el cohete.
Blue Origin informó que el vehículo había experimentado una “anomalía”, término utilizado por la industria aeroespacial para referirse a fallas técnicas ocurridas durante operaciones o pruebas.
La explosión fue tan potente que residentes de Cabo Cañaveral y Cocoa Beach reportaron haber sentido temblores en sus viviendas.
Personal a salvo y daños severos
Jeff Bezos confirmó que todo el personal fue localizado y se encuentra a salvo.
“No hay heridos ni víctimas fatales”, informaron las autoridades y la compañía tras el incidente.
El fundador de Blue Origin calificó la jornada como “muy difícil” y aseguró que todavía es temprano para determinar la causa raíz de la falla.
“Es demasiado pronto para conocer la causa raíz, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Día muy difícil, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena”, escribió Bezos en X.
La plataforma de lanzamiento sufrió daños severos.
Tras la explosión, no quedaban rastros visibles del erector-grúa utilizado por Blue Origin para mover y elevar el cohete.
También se reportó la desaparición de una de las dos torres para rayos, mientras que los daños generales podrían requerir varios meses de reconstrucción.
Misión cancelada
El cohete se encontraba en preparación para la cuarta misión del New Glenn.
El lanzamiento tenía previsto colocar en órbita 48 satélites de la constelación de banda ancha Amazon Leo, proyecto que competiría en el mercado de internet satelital.
Un portavoz de Amazon confirmó que ninguno de los satélites estaba a bordo durante la prueba, por lo que no resultaron afectados por la explosión.
El incidente representa un nuevo revés para el programa New Glenn, luego de que el cohete ya enfrentara una falla en su tercera misión, realizada el 19 de abril.
En esa ocasión, un problema en un motor BE-3U de la segunda etapa impidió que un satélite de AST SpaceMobile alcanzara su órbita.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos había autorizado posteriormente el regreso a vuelo del cohete tras revisar el análisis de aquella falla.
Reacciones oficiales
El magnate Elon Musk reaccionó al incidente con un mensaje de solidaridad.
“Lamento ver esto, espero que se recuperen rápido”, escribió en X.
Desde la NASA, el administrador Jared Isaacman afirmó que el vuelo espacial es una actividad implacable y que desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil.
Isaacman indicó que la agencia apoyará una investigación exhaustiva y evaluará posibles impactos en misiones cercanas, incluyendo programas vinculados a Artemis y a la futura base lunar.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que los servicios de emergencia respondieron al incidente, que no hubo heridos y que se evalúan datos junto a Blue Origin para determinar la causa exacta.
También aseguró que el resto de los complejos de lanzamiento permanecen operativos.
La FAA, por su parte, señaló que la prueba no estaba bajo el alcance de sus actividades licenciadas y que no se registró impacto en el tráfico aéreo.
Posible impacto en los planes lunares
La explosión podría representar un golpe significativo para los planes lunares de Blue Origin.
La compañía mantiene un contrato con la NASA para desarrollar un alunizador y tenía previsto lanzar una versión de carga no tripulada antes de finalizar el año utilizando el New Glenn.
Con la única plataforma de lanzamiento de la empresa fuera de servicio durante varios meses, Blue Origin podría enfrentar dificultades para cumplir plazos vinculados a Artemis III, misión prevista para 2027 que incluye pruebas del aterrizador en órbita terrestre.
El incidente vuelve a poner en evidencia los desafíos técnicos y operativos que enfrentan las empresas espaciales privadas en el desarrollo de cohetes pesados y sistemas de transporte para misiones comerciales, científicas y lunares.












