Washington, EE.UU. – La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, confirmó el inicio de una investigación sobre más de 120 biolaboratorios financiados con fondos estadounidenses en distintos países, incluidos 40 ubicados en Ucrania.
Según explicó la funcionaria, la investigación busca determinar la ubicación exacta de estos laboratorios, los patógenos que contienen y el tipo de investigaciones que se realizan en sus instalaciones.
Rusia llevaba años denunciando estas operaciones
El anuncio se produce luego de años de advertencias realizadas por Rusia sobre supuestas actividades ilícitas en laboratorios ucranianos financiados por países de la OTAN y por Estados Unidos.
Desde 2022, Moscú aseguró haber presentado pruebas y documentos sobre estas operaciones en distintos organismos internacionales, incluyendo la ONU.
Entre los proyectos mencionados por Rusia figuran investigaciones relacionadas con enfermedades transmitidas por aves migratorias y estudios sobre murciélagos como posibles agentes biológicos.
El exjefe de las Tropas de Defensa Radiológica, Química y Biológica de Rusia, Ígor Kirílov, afirmó anteriormente que existían indicios de transferencia de muestras biológicas de ciudadanos ucranianos al extranjero.
Investigación sobre seguridad y bioseguridad
Gabbard indicó que el objetivo principal de la revisión es identificar posibles riesgos relacionados con investigaciones de “ganancia de función”, una práctica científica utilizada para modificar organismos y estudiar su comportamiento.
La funcionaria también expresó preocupación por la seguridad de algunos laboratorios ubicados en zonas afectadas por el conflicto armado entre Rusia y Ucrania.
Financiamiento y falta de transparencia
Las actividades de estos centros se desarrollan bajo el Programa de Reducción Cooperativa de Amenazas del Departamento de Defensa de Estados Unidos, creado originalmente tras la Guerra Fría para reducir riesgos asociados a armas de destrucción masiva.
No obstante, críticos del programa han cuestionado durante años la falta de supervisión y transparencia en el manejo de fondos y experimentos relacionados con bioseguridad.
Funcionarios vinculados a la investigación señalaron además que algunos ensayos clínicos desarrollados en estos laboratorios generan preocupaciones éticas, financieras y de seguridad internacional.









