Delegaciones de ambos países se reúnen en Ginebra para retomar el diálogo indirecto sobre el programa nuclear iraní, bajo la mediación de Omán, con expectativas de evitar una escalada militar.
Ginebra.– Las delegaciones de Estados Unidos e Irán iniciaron una nueva ronda de conversaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní en la ciudad suiza de Ginebra, en un momento de intensas tensiones diplomáticas y militares en el Medio Oriente.
La reunión está siendo facilitada por Omán, país que actúa como mediador entre ambas partes. Las negociaciones buscan acercar posiciones tras el reinicio de contactos en febrero de este año, con el objetivo de poner límites al programa nuclear de Teherán y evitar una escalada del conflicto que podría derivar en confrontaciones abiertas.
Contexto de las conversaciones
Estas conversaciones se producen en un contexto marcado por la reciente histórica tensión entre Irán y Estados Unidos. El diálogo indirecto —en el que intermediarios transmiten propuestas de una parte a otra— ha tenido varias rondas desde principios de 2026, y las autoridades han hablado públicamente de “avances” aunque con desacuerdos persistentes.
Irán ha mantenido su postura de limitar las negociaciones al control del programa nuclear y defender su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, rechazando demandas que vayan más allá de estos temas. Por su parte, Washington ha presionado para que se aborden también programas de misiles balísticos y el apoyo a grupos armados en la región, lo que Teherán ha considerado una línea roja.
Tensiones diplomáticas y despliegue militar
La reanudación de estas conversaciones también ocurre mientras Estados Unidos ha aumentado su presencia militar en el Medio Oriente, desplegando unidades navales significativas cerca del Golfo Pérsico. Este refuerzo acompaña las advertencias de Washington sobre posibles acciones si no se logra un entendimiento con Irán, aunque ambas partes han expresado su interés en evitar una confrontación directa.
Las tensiones también se extienden a la región más amplia, con ejercicios militares iraníes en el estrecho de Ormuz y advertencias de Teherán sobre respuestas a cualquier agresión externa, así como manifestaciones internas y presión social en el contexto político iraní.
Expectativas y desafíos
Los analistas señalan que estas rondas de conversaciones reflejan tanto la voluntad de mantener la diplomacia abierta como las profundas diferencias que persisten entre Teherán y Washington. El principal desafío residirá en encontrar un terreno común que pueda nutrirse de concesiones mutuas sin comprometer las posiciones estratégicas de cada parte.
El resultado de estas negociaciones podría influir de manera significativa en la seguridad regional, los mercados energéticos globales y la estabilidad diplomática en el contexto de tensiones entre Irán, Estados Unidos y otros actores clave del Medio Oriente.

















