El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, emitió este domingo una contundente advertencia tras las recientes negociaciones con Estados Unidos, afirmando que su país no tolerará el uso del lenguaje de la fuerza en su contra, en medio de un escenario de alta tensión entre ambas naciones.
A través de un mensaje publicado en la red social X, el mandatario iraní sostuvo que “el pueblo iraní siempre ha respondido al respeto con respeto”, pero dejó claro que cualquier intento de presión militar será rechazado. No obstante, calificó las conversaciones con Washington como “un paso adelante”, reiterando que el diálogo ha sido la estrategia de Teherán para alcanzar una solución pacífica.
Pezeshkian enfatizó que la posición de Irán en materia nuclear se basa en los derechos reconocidos por el Tratado de No Proliferación Nuclear, en respuesta a las exigencias estadounidenses de frenar el enriquecimiento de uranio, una condición que Teherán ha rechazado de manera categórica.
Las negociaciones se producen en un contexto de fuertes tensiones, que se intensificaron a inicios de enero tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre una posible intervención militar. Aunque inicialmente citó protestas internas en Irán como argumento, posteriormente Washington centró sus críticas en los programas nuclear y de misiles iraníes.
La primera ronda de contactos indirectos entre ambos países se celebró el viernes en Mascate, Omán, con la mediación del canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi. Las delegaciones, encabezadas por el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi, y el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, sostuvieron reuniones separadas como parte del proceso diplomático.
Trump calificó los diálogos como “muy positivos” y afirmó que Irán muestra interés en alcanzar un acuerdo, aunque advirtió que, de no lograrse avances, “las consecuencias serán muy graves”. Por su parte, Araghchi aseguró que el ambiente fue constructivo, pero subrayó que su país solo contempla dos caminos: la guerra o la diplomacia, dejando claro que Irán está preparado para ambos escenarios.














