El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró este domingo que grupos terroristas vinculados a potencias extranjeras están actuando en el contexto de las protestas antigubernamentales que se desarrollan en el país, provocando muertes, incendios y ataques contra bienes públicos y religiosos.
Según el mandatario, estos grupos han cometido actos violentos que incluyen el incendio de mezquitas, la quema de propiedades y el asesinato de personas inocentes, hechos que calificó como inaceptables. Pezeshkian sostuvo que estos actores no representan al pueblo iraní y que su objetivo es desestabilizar el país.
“El Gobierno está dispuesto a escuchar las protestas legítimas del pueblo y atender sus reclamos, pero no aceptaremos la violencia ni el terrorismo”, afirmó el presidente, al tiempo que instó a la ciudadanía a distanciarse de los “alborotadores y terroristas” que, según dijo, han sido introducidos desde el extranjero.
El jefe de Estado acusó directamente a Estados Unidos e Israel de interferir en los asuntos internos de Irán, señalando que ambos países estarían alentando acciones destinadas a generar caos y desorden. En ese sentido, pidió a las familias iraníes evitar que los jóvenes se mezclen con grupos violentos y reiteró el llamado al diálogo como vía para resolver las tensiones sociales.
Pezeshkian también advirtió que Washington se equivoca al creer que las tácticas utilizadas contra otros países pueden aplicarse en Irán, y aseguró que el pueblo iraní respaldará al país frente a cualquier intento de desestabilización.
Las protestas, activas desde finales de diciembre, se desarrollan en un contexto de crisis económica, inflación y depreciación de la moneda nacional. Las demandas de los manifestantes están centradas en el deterioro de las condiciones de vida y el descontento con la gestión gubernamental, mientras el Gobierno denuncia una creciente injerencia externa en la situación interna del país.















