El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este viernes una dura advertencia a los líderes de Irán en medio de las protestas antigubernamentales que se extienden por el país desde finales de diciembre, asegurando que Washington no permanecerá pasivo ante una posible represión violenta contra los manifestantes.
“Más les vale que no empiecen a disparar, porque nosotros también comenzaremos a disparar”, declaró Trump, en un mensaje dirigido directamente a las autoridades iraníes, en referencia a un eventual uso de la fuerza por parte de los cuerpos de seguridad contra la población civil.
Las protestas en Irán se desarrollan en un contexto de profunda crisis económica, caracterizada por la fuerte depreciación de la moneda nacional, altos niveles de inflación y una pérdida sostenida del poder adquisitivo, factores que han alimentado el descontento social y las manifestaciones en distintas ciudades del país.
Una nueva escalada de las protestas se registró la noche del jueves, tras un llamado del príncipe heredero en el exilio, Reza Pahlavi, hijo del último sah de Persia derrocado en la revolución de 1979, quien exhortó a la población a salir a las calles para exigir cambios políticos.
Ante el aumento de la tensión, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, instó públicamente a la “máxima moderación” en el manejo de las protestas y pidió evitar cualquier comportamiento violento o coercitivo, al tiempo que llamó al diálogo, la comunicación y la atención a las demandas ciudadanas.
Las declaraciones de Trump añaden un nuevo elemento de presión internacional a la ya compleja situación interna de Irán, en un escenario donde los llamados a la contención contrastan con advertencias externas que elevan el riesgo de una mayor escalada regional.

















