La medida, adoptada en los últimos meses del mandato de Newsom, amplía la moratoria a las ejecuciones que el propio gobernador había impuesto en 2019. California no ejecuta a ningún recluso desde 2006, pero los condenados permanecían técnicamente en el corredor de la muerte hasta este anuncio.
Con esta decisión, las 548 personas que esperaban sentencia capital en las instalaciones penitenciarias del estado pasarán a cumplir cadena perpetua. Según medios locales citados en el anuncio, más de la mitad de estos casos requerirían además la aprobación de la Corte Suprema estatal para completar el proceso.
«El Estado no puede matarlos moralmente»
En una carta abierta dirigida a la ciudadanía, Newsom justificó su decisión con un argumento moral directo: «Muchos californianos sienten que quienes cometen crímenes brutales merecen morir. Pero como gobernador he concluido que moralmente el Estado no puede matarlos. Estos delincuentes morirán en prisión, pero no a nuestras manos».
El gobernador también señaló que intentar establecer diferencias entre los distintos crímenes y delincuentes crearía «dos clases de víctimas de asesinato», una distinción que consideró injusta. Calificó la medida como una «acción justa», aunque reconoció el dolor que podría provocar en las familias de las víctimas.
No elimina la pena de muerte de la ley
Newsom aclaró que su decisión no deroga la pena capital del ordenamiento jurídico de California. Esa facultad corresponde exclusivamente al poder Legislativo y a los votantes del estado. Los fiscales, además, podrán continuar solicitando la pena de muerte en futuros casos que así lo ameriten.
El gobernador asumió de forma explícita la responsabilidad personal por la medida, en un contexto en que la pena capital sigue siendo un tema divisivo tanto en California como en el resto del país.
El mayor acto de clemencia en la historia de EE.UU.
La conmutación masiva de 548 sentencias en un solo acto gubernamental no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos, según los reportes de medios locales. California es el estado con mayor número de personas en corredores de la muerte en todo el país, lo que amplifica el alcance histórico de la decisión de Newsom.
El anuncio llega mientras Newsom se aproxima al final de su mandato como gobernador, generando un amplio debate sobre el futuro de la pena capital en el estado más poblado de la nación.











