Las fuentes consultadas por MeidasTouch, que hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias bajo el Código Uniforme de Justicia Militar, coincidieron en una conclusión: «Es mucho peor de lo que la gente se imagina». El material fue recopilado por los corresponsales de VALOR Media, El Powers y What in Clay Nation, y cedido a MeidasTouch para su publicación.
El medio aclaró que algunas de las afirmaciones del informe no pudieron verificarse de forma independiente, y que el Departamento de Defensa no ha confirmado públicamente varias de las pérdidas descritas. No hubo periodistas integrados en las unidades desplegadas, lo que limitó la información disponible para el público estadounidense durante el conflicto.
Arabia Saudita: aeronaves en llamas y búnkeres sin puertas
En la base aérea Príncipe Sultán, fotografías proporcionadas por militares y contratistas civiles muestran comedores, espacios de trabajo y dormitorios destruidos entre marzo y julio de 2025. Otras imágenes registran aeronaves ardiendo en la pista tras impactos de misiles.
Una fotografía identificada en el informe muestra un avión de vigilancia AWACS E-3 Sentry de la Fuerza Aérea, con número de cola 81-005, que según las fuentes resultó dañado en un ataque que habría dejado entre 10 y 12 militares heridos. El mismo ataque, según los testimonios, también afectó varios aviones cisterna KC-135. MeidasTouch señala que no pudo verificar de manera independiente la imagen que supuestamente muestra un C-17 completamente destruido, ni el Pentágono ha confirmado esa pérdida.
Jordania: tres meses de fuego casi constante
En la base aérea de Muwaffaq Salti, las fuentes describieron aproximadamente tres meses de ataques sostenidos a partir de marzo. Según los testimonios, los sistemas de alarma no daban abasto ante la frecuencia de los impactos. Entre las aeronaves presuntamente dañadas se mencionan cazas F-15, F-35, drones MQ-9 Reaper y helicópteros, además de infraestructura de mando y control.
El relato más grave se refiere a la noche del 17 al 18 de julio, cuando, según las fuentes, misiles balísticos y drones iraníes lograron impactar en los cuarteles militares estadounidenses. Tres militares perdieron la vida y otros cuatro habrían sido evacuados. Varias fuentes señalaron que no pudieron socorrer a compañeros que pedían ayuda desde las llamas debido a una respuesta de emergencia insuficiente. El Departamento de Defensa no ha confirmado públicamente estos fallecimientos con los detalles que ofrece el informe.
Emiratos y Kuwait: trincheras cavadas a mano y bases abandonadas
En los Emiratos Árabes Unidos, los militares declararon no haber recibido advertencia alguna sobre el inicio de las hostilidades. Sin refugios disponibles, algunos cavaron sus propias trincheras. Otros se alojaron en hoteles y recurrieron a servicios de comida a domicilio para alimentarse. El liderazgo fue descrito como «sin rumbo».
En Kuwait, fotografías tomadas en septiembre en Camp Buehring muestran una base que las fuentes describen como prácticamente abandonada. Según los testimonios, algunos militares llegaron a vivir en una furgoneta en el desierto durante tres meses tras los ataques iniciales.
Baréin: familias atrapadas bajo misiles
Algunos de los testimonios más impactantes provienen de Baréin, sede de la Quinta Flota de la Armada estadounidense. Según las fuentes, el Pentágono rechazó autorizar la evacuación de familias de militares argumentando que «daría mala imagen», a pesar de que había aviones listos en el aeropuerto. El aeropuerto fue atacado posteriormente y cerrado, dejando a las familias sin salida organizada.
La esposa de un militar relató que su edificio sufrió daños por la explosión del inmueble contiguo, y que sus hijos quedaron con secuelas psicológicas visibles: «Con cada tormenta eléctrica preguntan si no se trata de misiles», declaró. «Les arrebataron la inocencia a mis hijos». La mujer responsabilizó directamente a las autoridades en Washington por las decisiones tomadas durante el conflicto.
Por su parte, la esposa de un contratista civil relató que escapó de Baréin sola, a su propio costo, cruzando hacia Arabia Saudita, sin asistencia del gobierno estadounidense. «Como ciudadana estadounidense, me sentí completamente abandonada por mi propio gobierno», declaró.
Moral deteriorada y falta de transparencia
Los testimonios recogidos por MeidasTouch dibujan un panorama de moral severamente deteriorada entre las tropas. Varios militares afirmaron desconocer el propósito de su despliegue y describieron sentirse solos ante el peligro. «A algunos ya no nos importa si vivimos o morimos», señaló una de las fuentes.
El informe atribuye la decisión de romper el silencio, en parte, a la ausencia de periodistas integrados en las unidades —una práctica habitual en conflictos anteriores— y a lo que los afectados consideran una opacidad deliberada por parte del Departamento de Defensa. MeidasTouch indicó que el Pentágono no respondió a solicitudes de comentarios sobre los hallazgos publicados.
































