El epicentro del sismo se ubicó a 183 kilómetros al estenoreste de Nagqu, en el Tíbet chino, a una profundidad de 10 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Las autoridades chinas informaron que continúan evaluando el alcance total del desastre.
Las imágenes circuladas en plataformas digitales documentaron el momento exacto en que el pánico se apoderó de los establecimientos comerciales de la zona. Clientes y trabajadores visiblemente aterrorizados abandonaron a la carrera restaurantes y tiendas de conveniencia en cuanto comenzaron a sentir el movimiento telúrico.
El terror dentro de los comercios
Los videos muestran estantes repletos de productos desplomándose en tiendas de conveniencia mientras los clientes intentaban alcanzar la salida. En locales de comida, comensales y empleados dejaron todo y corrieron hacia el exterior, algunos tropezando en medio de la confusión.
Las escenas reflejan la violencia del movimiento sísmico: muebles desplazados, artículos esparcidos por el suelo y personas que apenas lograban mantenerse en pie durante los segundos que duró el temblor. La rapidez con la que el terror se instaló en esos espacios cotidianos ilustra la potencia destructiva del evento.
Respuesta de emergencia y cifras oficiales
La agencia estatal Xinhua confirmó el balance de 16 muertos y 32 heridos, aunque precisó que la evaluación del alcance del desastre continuaba en curso al momento de los reportes. El USGS, por su parte, registró el sismo con una profundidad de 10 kilómetros, clasificada como superficial, lo que amplifica su capacidad de daño en superficie.
Según informes citados por medios chinos, más de 300 policías fueron desplegados en la zona para apoyar las labores de rescate y asistir en la evacuación de la población afectada. Las autoridades movilizaron recursos de emergencia hacia el área de Nagqu, en el norte del Tíbet, donde se reportaron viviendas dañadas.
Zona sísmica de alta actividad
El área fronteriza entre Xizang y Qinghai forma parte de una de las regiones sísmicamente más activas de China, ubicada sobre la meseta tibetana, donde la colisión de placas tectónicas genera frecuente actividad sísmica. Los sismos de gran magnitud en esta zona suponen un desafío logístico para las operaciones de rescate debido a la geografía montañosa y el aislamiento de varias comunidades.
Las autoridades chinas no han dado una cifra definitiva de daños materiales y siguen recopilando información desde las localidades afectadas, de acuerdo con lo reportado por Xinhua.















