Varsovia, Polonia.– La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) detalló una estrategia militar de tres fases diseñada para responder a un eventual ataque contra alguno de sus 32 países miembros, en momentos de elevada tensión entre la Alianza y Rusia.
El concepto, denominado “Teoría de la Victoria”, fue presentado en el Foro de Seguridad de Varsovia por el general estadounidense Alexus Grynkewich, comandante supremo aliado en Europa (SACEUR) y jefe del Comando Europeo de Estados Unidos.
Grynkewich insistió en que la OTAN sigue siendo una alianza defensiva y aseguró que no considera que un conflicto sea “inminente o inevitable”. Su planteamiento busca, según explicó, disuadir cualquier ataque demostrando que una ofensiva contra territorio aliado no podría alcanzar sus objetivos.
“Bloquear, frenar y romper”
La estrategia se estructura alrededor de tres etapas resumidas por el general como “block, blunt and break”: bloquear, frenar y, en último término, quebrar las capacidades militares que sostengan una ofensiva.
En una primera fase, las fuerzas aliadas intentarían detener el ataque inicial e impedir que el adversario capture y mantenga territorio de la OTAN.
Para ello se emplearían fuerzas terrestres respaldadas por capacidades aéreas, navales y otras herramientas militares integradas.
Sistemas autónomos y sensores en la segunda fase
Si la ofensiva continuara, la segunda etapa buscaría reducir la capacidad de avance del atacante mediante una combinación de sensores, sistemas autónomos, drones y otras tecnologías capaces de detectar y responder rápidamente a movimientos enemigos.
La OTAN ha venido incorporando lecciones obtenidas de la guerra en Ucrania, especialmente sobre el empleo masivo de drones, sistemas de vigilancia y municiones de precisión de menor costo.
El objetivo sería impedir que una fuerza atacante pueda mantener el ritmo de la ofensiva y obligarla a asumir costos militares cada vez mayores.
Tercera fase buscaría desarticular el sistema de combate
La fase final contempla una respuesta más amplia si el ataque persiste.
Grynkewich explicó que la Alianza buscaría atacar no solamente a las unidades involucradas directamente en la ofensiva, sino también los sistemas que permiten sostenerlas y controlarlas.
“Esto incluye no solo a la fuerza atacante, sino todo lo que apoya, sostiene y controla esa fuerza”, afirmó el comandante.
El propósito, según la formulación presentada en Varsovia, sería inutilizar la estructura militar necesaria para continuar la ofensiva, sin convertir la estrategia en una campaña destinada a conquistar territorio enemigo.
OTAN asegura estar preparada incluso si EE. UU. enfrenta otra crisis
Uno de los puntos destacados por Grynkewich es que los aliados europeos deben estar preparados para defender el continente incluso en un escenario en el que las fuerzas estadounidenses estén comprometidas simultáneamente en otra región, incluido el Indo-Pacífico.
El general recordó que Estados Unidos mantiene tropas desplegadas en Polonia y otros puntos del flanco oriental y rechazó las dudas sobre el compromiso estadounidense con la defensa colectiva de la Alianza.
El Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte establece el principio de defensa colectiva, según el cual un ataque armado contra uno de sus miembros puede considerarse un ataque contra todos.
La OTAN dice que busca disuadir, no iniciar una guerra
Pese al lenguaje militar empleado en la presentación, Grynkewich aseguró que el objetivo es evitar un conflicto y no provocarlo.
“No considero que el conflicto sea inminente o inevitable”, afirmó.
El general sostuvo que una de las formas de reducir el riesgo de guerra consiste en mantener capacidades defensivas creíbles, comunicar las intenciones de la Alianza y conservar canales abiertos para evitar errores de cálculo.
El presidente del Comité Militar de la OTAN, almirante Giuseppe Cavo Dragone, también había explicado antes de la presentación que el concepto de “victoria” utilizado en el plan consiste fundamentalmente en conseguir que una guerra nunca llegue a comenzar porque un potencial adversario considere imposible alcanzar sus objetivos.
Moscú rechaza las advertencias sobre un posible ataque ruso
El planteamiento de la OTAN se produce en un contexto en el que gobiernos europeos han advertido sobre posibles riesgos derivados de una confrontación con Rusia y han acusado a Moscú de operaciones híbridas, sabotajes y otras acciones contra países occidentales. Rusia rechaza esas acusaciones y niega que tenga planes para atacar territorio de la Alianza.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha sostenido públicamente que Moscú no tiene intención de atacar países de la OTAN y ha calificado las advertencias occidentales sobre una eventual invasión rusa de Europa como una provocación y desinformación.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, también reaccionó críticamente al concepto presentado por la OTAN, según medios rusos, en otra señal del profundo desacuerdo entre Moscú y la Alianza sobre la naturaleza de los riesgos de seguridad en Europa.
Tensión militar se mantiene elevada
La presentación ocurre mientras la OTAN continúa reforzando su flanco oriental y aumentando inversiones en capacidades militares, defensa aérea, sistemas autónomos y producción de armamento.
En septiembre, los jefes militares de los 32 aliados analizaron precisamente el fortalecimiento de la defensa colectiva, la incorporación acelerada de nuevas tecnologías y el apoyo a Ucrania.
La “Teoría de la Victoria” no constituye una declaración de guerra contra Rusia, sino un concepto de disuasión y defensa para un escenario hipotético de ataque. Sin embargo, su presentación pública evidencia hasta qué punto la planificación militar de la OTAN se está adaptando al deterioro de las relaciones de seguridad entre Rusia y los países occidentales.











