La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán anunció que un supertanquero explotó al chocar con una mina naval cuando intentaba cruzar el estrecho de Ormuz por una ruta no autorizada. El incidente es el segundo en dos días y consolida la posición de Teherán como árbitro del tráfico marítimo en esa vía estratégica.
La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó que el buque, cuyo nombre y bandera se desconocen, había desactivado sus sistemas de navegación y posicionamiento antes de intentar atravesar el estrecho por un corredor no habilitado. El choque con la mina desencadenó una explosión que generó un incendio de grandes proporciones visible desde la costa iraní, dentro de la zona de alto riesgo designada por las autoridades militares del país.
El CGRI no divulgó el nombre del buque ni su país de origen. Hasta el momento de la publicación de esta nota no se reportaron datos sobre víctimas ni sobre la carga exacta que transportaba la embarcación.
Irán endurece el control sobre el estrecho de Ormuz
El incidente de este sábado se produjo un día después de que el CGRI atacara otra embarcación que transportaba gas licuado de petróleo y también intentaba cruzar el estrecho por una ruta no autorizada. Ese ataque provocó un incendio en la sala de máquinas del buque afectado.
En esa misma jornada del viernes, la organización militar advirtió públicamente que sus acciones contra embarcaciones infractoras no se limitarían al estrecho de Ormuz, sino que se extenderían a toda la región. La Guardia Revolucionaria dejó claro que el «castigo sería inevitable» para cualquier nave que desatendiera la normativa iraní de navegación.
«Un incendio de grandes proporciones es el destino que les espera a los petroleros que hagan caso omiso de la seguridad y la normativa del estrecho de Ormuz», señaló el CGRI en su comunicado oficial difundido este sábado.
Una vía de tránsito crítica para el mercado petrolero mundial
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y la península arábiga, es considerado uno de los puntos de estrangulamiento marítimo más importantes del planeta. Por esa ruta transita una porción significativa del petróleo y el gas que abastecen los mercados globales, lo que convierte a Irán en un actor de peso en cualquier tensión relacionada con el suministro energético internacional.
Los dos ataques en menos de 48 horas reflejan la determinación de Teherán de ejercer control efectivo sobre el tráfico marítimo que atraviesa esa zona y de aplicar su marco regulatorio de navegación con medidas de fuerza cuando considera que sus normas son ignoradas.
Hasta el cierre de esta nota, ningún gobierno ni empresa naviera había reclamado la propiedad del supertanquero destruido este sábado. La comunidad internacional y los mercados energéticos seguirán de cerca la evolución de los acontecimientos en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo.














