Washington, Estados Unidos.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su reciente encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, superó ampliamente sus expectativas y afirmó que, en una escala del uno al diez, lo calificaría con un “12”.
Trump describió las conversaciones como “muy respetuosas” y destacó que, a su juicio, permitieron alcanzar avances importantes en la relación entre las dos mayores economías del mundo.
Sus declaraciones se producen días después de la visita de Estado de Xi a Washington, durante la cual ambos mandatarios sostuvieron reuniones bilaterales y participaron en actos oficiales en la Casa Blanca. La Presidencia estadounidense calificó la visita como productiva y aseguró que permitió avanzar en temas económicos y estratégicos.
Nuevos mecanismos de comercio e inversión
Entre los resultados anunciados por la Casa Blanca figura la puesta en marcha de la Junta de Comercio entre Estados Unidos y China, que recomendó un tratamiento arancelario más favorable para productos valorados en unos US$30,000 millones en cada dirección.
También fue activada una Junta de Inversión bilateral, concebida para discutir oportunidades comerciales y resolver obstáculos relacionados con inversiones entre ambos países.
Washington informó además que China se comprometió a importar al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense en 2027 y una cantidad similar en 2028.
Agricultura y cadenas de suministro, entre las prioridades
Trump insistió en que los resultados del encuentro podrían beneficiar particularmente a los agricultores estadounidenses.
Las conversaciones incluyeron asuntos relacionados con acceso a mercados agrícolas, cadenas de suministro y tierras raras, un sector clave para industrias tecnológicas y de defensa.
A pesar de los avances, continúan existiendo diferencias importantes entre ambos países en áreas como inteligencia artificial, restricciones tecnológicas, minerales críticos y seguridad regional.
Trump insiste en reducir dependencia industrial
Durante sus declaraciones, Trump también utilizó la relación con China para defender su estrategia de fortalecimiento industrial.
El mandatario afirmó que Estados Unidos no debe depender de otros países para acceder a materiales considerados estratégicos, como el acero, especialmente cuando son necesarios para la fabricación de equipos militares.
También aseguró que sectores como la industria farmacéutica están ampliando su producción dentro de Estados Unidos, aunque presentó estas afirmaciones en el contexto de su balance político y económico de la relación con Pekín.
Diálogo también alcanza inteligencia artificial y seguridad
Estados Unidos y China acordaron además crear un mecanismo de diálogo bilateral sobre tecnologías avanzadas, denominado por ambos gobiernos U.S.-China Super Intelligence Dialogue, destinado a intercambiar posiciones sobre riesgos y beneficios de tecnologías emergentes.
La Casa Blanca informó que ambos mandatarios también discutieron asuntos internacionales como Rusia, Corea del Norte e Irán.
En materia de seguridad, Trump planteó además la posibilidad de impulsar conversaciones trilaterales sobre control de armas entre Estados Unidos, Rusia y China.
Persisten diferencias estructurales
Pese al tono positivo utilizado por Trump, la relación bilateral continúa marcada por una competencia estratégica de largo plazo.
Washington y Pekín mantienen diferencias sobre acceso a tecnología avanzada, restricciones comerciales, inteligencia artificial, cadenas de suministro, minerales críticos y Taiwán.
La visita de Xi permitió establecer nuevos canales de negociación y cooperación, pero no resolvió todos los desacuerdos existentes entre ambas potencias.














