ZAPOROZHIE. — Expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) inspeccionan el lugar donde impactó un dron en la central nuclear de Zaporozhie, considerada la más grande de Europa.
La información fue ofrecida por Mijaíl Uliánov, representante permanente de Rusia ante las organizaciones internacionales en Viena, quien también difundió una imagen de los inspectores examinando los daños causados en una pared de la planta.
De acuerdo con la versión rusa, el ataque ocurrió el sábado, cuando un dron de las Fuerzas Armadas ucranianas impactó contra el edificio del bloque de máquinas de la unidad de potencia número 6 de la central.
El punto del impacto se encuentra a pocos metros del reactor, según las autoridades rusas.
Desde el OIEA se advirtió previamente que un incidente de este tipo pondría en peligro los pilares indispensables para garantizar la seguridad nuclear durante el conflicto, así como los principios específicos establecidos para proteger la central nuclear de Zaporozhie.
Esos principios señalan que no debe producirse ningún tipo de ataque desde o contra la instalación nuclear.
El director general de Rosatom, Alexéi Lijachov, informó que la explosión no dañó el equipo principal de la central, aunque sí abrió un agujero en la pared de la sala de turbinas.
Lijachov sostuvo que el dron estaba controlado por fibra óptica, por lo que, según afirmó, quedaría descartada la posibilidad de un impacto accidental.
El funcionario ruso calificó las acciones contra infraestructuras nucleares como un hecho que supera “los límites del sentido común”.
También advirtió que se trata del primer ataque dirigido contra equipos clave de una central nuclear con daño directo en la sala de máquinas.
Lijachov planteó además preocupación por una posible escalada contra sistemas aún más sensibles, como la turbina, el reactor o los mecanismos de seguridad de la planta.
Las autoridades rusas informaron que este domingo se produjo un nuevo ataque contra la central, esta vez dirigido contra el taller de transporte de la instalación.
Según la versión ofrecida, esa área se ha convertido en uno de los blancos más atacados en los últimos meses.
La central nuclear de Zaporozhie y la cercana ciudad de Energodar han sido señaladas en reiteradas ocasiones como objetivos de ataques en medio del conflicto.
Rusia atribuye estos hechos a Ucrania y responsabiliza también a los países que apoyan a Kiev con armas, inteligencia, financiamiento y entrenamiento militar.
El nuevo incidente vuelve a colocar en el centro del debate internacional la seguridad de las instalaciones nucleares en zonas de conflicto y la necesidad de evitar cualquier acción que pueda elevar el riesgo de una emergencia radiológica.












