Masoud Pezeshkian afirmó que las expresiones de protesta fortalecen la unidad nacional y permiten corregir problemas internos.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, afirmó este miércoles que el Gobierno considera las expresiones de protesta “una bendición” en tanto permitan corregir asuntos internos y escuchar las voces críticas de la sociedad iraní, subrayando que existe una línea clara entre la protesta cívica y la destrucción de bienes públicos.
Durante su discurso en el marco de actividades oficiales, Pezeshkian defendió que mientras el pueblo se mantenga unido, ninguna potencia extranjera podrá paralizar al país. Insistió en que “ningún hombre libre” busca la violencia o el apoyo extranjero para resolver problemas internos, y destacó la necesidad de resolver los desafíos nacionales mediante el diálogo y la participación ciudadana.
El mandatario también recalcó que Irán debe afrontar sus problemas sin ceder a la violencia, diferenciando la manifestación pacífica de la destrucción o el sabotaje de bienes públicos, que rechazó enfáticamente.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre de 2025, inicialmente motivadas por la devaluación de la moneda y dificultades económicas, antes de extenderse a manifestaciones más amplias contra el Gobierno. El Ejecutivo iraní ha enfrentado estas movilizaciones entre tensiones políticas internas y acusaciones de influencias externas, aunque Pezeshkian enfatizó la soberanía nacional y la resolución interna de conflictos.
Esta declaración se produce en un contexto de presión regional y global, con protestas en varias ciudades iraníes y pronunciamientos tanto de apoyo como de crítica a las acciones del Gobierno.


















